LOS DÍAS EN BLANCO SIN HUGO RUIZ
Carlos Orlando Pardo
La muerte del escritor tolimense Hugo Ruiz Rojas nos deja realmente disminuidos y con una estremecedora desazón y desconsuelo. Uno se prepara para vivir la vida con los amigos pero no para sufrir la partida verdadera. El otro día, al atardecer, lo vi en la pizzería con los ojos perdidos en el parque, una cerveza recién empezada sobre su mesa y el eterno cigarrillo en los labios. Al acercarme me pareció que no miraba a ningún sitio y que estaba disipado en el territorio de su pasado o en la búsqueda angustiosa de un futuro incierto, pero no se trataba de ninguna de las dos. Me dijo invitándome a la mesa con una sonrisa complaciente que acababa de encontrar la imagen para redondear un personaje, el hijo del cochero, en su tan largamente esperada novela a la que entregó devoto y por períodos largos pero no continuos por lo menos tres décadas. Por una u otra disculpa con argumentos parecidos, se dio a la tarea de la perfección, al miedo de verla terminada para no deshabitarse, al temor que seguro le despertaría la indiferencia o de manera simple porque le daba la gana de pasársela en esas. Con Hugo conversamos sobre cómo había empezado a encogerse la generación que llegara después de García Márquez por la muerte de Roberto, su hermano escritor, Eutiquio Leal, Humberto Tafur, Arturo Alape, Jairo Mercado, Eligio García, Miguel de Francisco, Darío Ortiz, Marvel Moreno, Eduardo López Jaramillo, Moreno Durán, César Pérez (mucho más joven), Germán Espinosa y de tantos otros que se encontraban en un proceso de enfermedad con pronóstico seriamente reservado. Después, la crónica de una muerte anunciada llegó a su fin. Cruzando los 65 años había ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión y fueron bien surtidas sus reseñas, comentarios y críticas en diarios y revistas desde cuando comenzara en los diarios El Tiempo, El Espectador y El Siglo a partir de 1959. Durante esos 48 años fue incluido en antologías de cuento en el país, en España, en el Uruguay y en Alemania y muchas las conferencias dictadas en universidades, sus traducciones al francés o al italiano y decenas de libros leídos para editoriales en España, concretamente en Barcelona donde vivió pocos años. El pasado 15 de octubre le celebramos su cumpleaños y vimos por fin el machote de su novela que con amor organizara Álvaro, su hermano médico. De todos modos, ahí quedan para sobrevivirle honrosamente sus tres libros como el testimonio de quien se dedicó más a leer que a escribir, generando un lúcido volumen de ensayos, Textos para conciliar el sueño, un más que decoroso libro de cuentos, Un pequeño café al bajar la calle y su más que destacable novela inédita Los días en blanco totalmente terminada. Y el maravilloso e incancelable recuerdo de una larga hermandad compartida entre su disciplinado amor a los libros, la bohemia, los viajes y el trabajo a lo largo de cuatro décadas intensas. Y el malestar que no cesa, la nostalgia que crece y la evocación de su frase de alguien afirmando que morir es simplemente dejar de ser visto. Porque por lo demás sigue latente como si apenas una temporada lo fuéramos a tener lejos mientras que de la manera más inadvertida logremos alcanzarlo.
HUGO RUIZ ROJAS
Nació en Ibagué el 15 de octubre de 1942. Ejerció el periodismo en prensa, radio y televisión y fueron múltiples sus reseñas, críticas y comentarios de libros en diarios y revistas desde1959, particularmente en El Tiempo, El Espectador, El Siglo, La República, Boletín Cultural y Bibliográfico de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Visión, El Café Literario, Pluma, Eco, Razón y Fábula, Letras Nacionales, La Gaceta, Cromos, Lámpara, Diners, Crítica, Encuentro Liberal, Nueva Frontera, Hojas Universitarias, Enfoque Internacional, El Cronista, Tribuna y Mundo Nuevo. Fue jefe de prensa de la Cámara de Representantes y director de su programa de televisión, jefe de prensa en Bogotá de la campaña presidencial de Alfonso López Michelsen. Cuentos suyos fueron incluidos en importantes antologías como Nuevos rebeldes de Colombia; El cuento colombiano contemporáneo de Eduardo Pachón Padilla, Plaza y Janés; El Tolima cuenta de Pijao Editores; El duelo y otros cuentos colombianos, traducido por Peter Shultz-Kraft y editado en alemán; La violencia diez veces contada de Germán Vargas; Ocho cuentos colombianos; Doce cuentos colombianos, el volumen Ciudad de Ibagué y Cuentistas del Tolima Siglo XX. Fue ganador y finalista de concursos nacionales de cuento y novela, en este género el Ciudad de Pereira. Dictó conferencias en diversas universidades del país, al tiempo que fue traductor del francés y el italiano, lector en las editoriales Planeta y Bruguera de Barcelona, profesor de literatura de la Universidad Extramuros, director del taller literario de la universidad del Tolima, y asistente a varios congresos de escritores entre ellos al organizado por la Universidad de La Sorbona en París, en 1980. Realizó el prólogo a la edición de El Extranjero de Albert Camus para las ediciones del Círculo de Lectores de Barcelona, España, 1986. Bajo el sello de Pijao Editores publicó en 1981 Un pequeño café al bajar la calle, reeditado con cinco cuentos más respecto a la primera edición por la misma editorial en 1996. Es coautor de los libros Protagonistas del Tolima Siglo XX, Pintores del Tolima Siglo XX, Músicos del Tolima Siglo XX e Ibagué: sus múltiples rostros, de Pijao Editores. Su libro de ensayos titula Textos para conciliar el sueño publicado en 1998 y alcanzó a terminar su novela Los días en blanco. Dirigió así mismo la colección Vida y obra, de su editorial Astrolabio, de la cual aparecieron, entre otros, detallados estudios sobre Borges, Cortazar, Hemingway, Proust y Cavafis. Sobrevivió 29 años a su hermano Roberto Ruiz Rojas.