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| El Obregón de Gabriel García Márquez |
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A veces, cuando hay amigos en casa, Obregón se mete en la cocina. Es un gusto verlo ordenando en el mesón las mojarras azules, la trompa de cerdo con un clavel en la nariz, el costillar de ternera todavía con la huella del corazón, los plátanos verdes de Arjona, la yuca de San Jacinto, el ñame de Turbaco. Es un gusto ver cómo prepara todo, cómo lo corta y lo distribuye según formas y colores, y cómo lo pone a hervir a grandes aguas con el mismo ángel con que pinta. "Es como echar todo el paisaje dentro de la olla", dice.
Disfrute de este bello artículo del nobel colombiano.
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| La dura ternura de Obregón |
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Dura ternura que lo lleva a colocar una pequeña araña camuflada entre los bambúes azules y los pájaros verdes de su mural en el Cartagena Hilton y que lo impulsa, en toda ocasión, a ser una sabia mezcla de pudor y desenfreno, de mudez y vehemencia. Es monosilábico, claro, pero eso no impide que suelte, de pronto, larguísimos discursos de un minuto.
Un texto de Juan Gustavo Cobo Borda.
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| Alejandro Obregón (Ensayo) |
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Un juicioso ensayo de José María Salvador que forma parte de su monografía Alejandro Obregón:Obras Maestras 1941-1991.
Recorra este análisis y descubrirá cada uno de los momentos pictóricos de este pintor colombiano que aún nos embriaga con su color, vistos bajo la lupa crítica pero reflexiva de uno de los más importantes estudiosos de la obra de este artista que marcó un hito en la historia plástica colombiana.
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